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MITOS Y REALIDADES


 

Mitos y Realidades  acerca de la hoja de vida

 


Algunas personas afirman que el  contenido de una hoja de vida no debe abarcar más de una página, otras por su parte consideran inamisible un currículo muy corto; muchos piensan que realmente la información allí plasmada no es muy importante; otros aseguran que el no contar con experiencia laboral formal es un impedimento a la hora de redactar su currículo. Estas y muchas otras creencias son compartidas por la gran mayoría de la población, lo que sin duda genera muchas controversias y malos entendidos con respecto a cómo se debe realizarse una hoja de vida y realmente que debe contener.

 

La realidad es que sin duda una buena hoja de vida representa uno de los pilares fundamentales a la hora de aspirar a un empleo. Es su carta de presentación y el pase de entrada a una posible entrevista. Hojas de vida mal redactadas, con fallas ortográficas y contenido escueto, no llaman la atención de los reclutadores por lo que los candidatos que envían currículos con estas características son vistos como perezosos y poco profesionales de modo que son descartados con rapidez.

 

Con respecto a que tanto contenido se debe plasmar en las hojas de vida, la respuesta es un poco más complicada. Lo cierto es que no hay un número mínimo o máximo en cuanto a la cantidad de páginas que se pueden emplear para la creación de una buena hoja de vida, no obstante, sí se debe tener en cuenta que por medio de los currículos, los empleadores buscan obtener información clave de manera rápida que pueda darles una idea de cómo es un individuo a nivel laboral y que competencias podría a portar a la organización, por lo que una hoja de vida con una redacción muy corta seguramente no dirá mucho y asimismo una hoja de vida con 25 paginas seguro tendera aburrir al que la está leyendo ¡sea claro, preciso y conciso! Es importante que al momento de ojear su hoja de vida el reclutador pueda vislumbrar quien es usted como trabajador, cuáles han sido sus logros profesionales y cuáles son las competencias técnicas con las que cuenta y sin duda harían la diferencia en cualquier compañía.

 

 

Por otro lado, eso que afirman con relación a que en las hojas de vida solo se pueden redactar experiencias laborales formales, es un mito. Cierto que es mucho más ventajoso si se posee experiencia laboral  formal previa  al momento de aspirar a un empleo, sin embargo, si en su caso cuenta con experiencia informal, es importante que lo plasme en su hoja de vida, puesto que aunque no estuvo vinculado a alguna empresa de manera formal ¡nunca se quedó quieto! Esto demuestra pro actividad e iniciativa y seguro que al ejercer su labor informal desarrollo muchas otra competencias que pudiesen ser fructíferas dependiendo al cargo que aspire. El truco es saber “vender” aquella labor informal, no le de miedo, póngase creativo, tal vez usted vendió alimentos en su escuela o comunidad, entonces, en lugar de escribir en su hoja de vida “vendedor de alimentos” ¿Por qué no escribir “microempresario de alimentos”? llama más la atención, ¿cierto? Y aquí no estamos hablando de mentir, lo que buscamos es redactar su experiencia informal de una forma atractiva que dé cuenta de su labor que aunque pequeña si resulta ser significativa.

 

 

Esta misma regla aplica para estudiantes que no cuentan con experiencia laboral formal, pero durante su recorrido académico hicieron parte de grupos estudiantiles, voluntariados, fueron monitores, asistentes de profesores, etc. Seguramente en el desarrollo de estas actividades adquirieron competencias valiosas que podrían servirles a la hora de aspirar a su trabajo deseado.

 

Siguiendo con el tema de la experiencia laboral, otro mito que merece ser destruido, es aquel que asegura que es necesario escribir todas las experiencias laborales que ha tenido en su vida. La realidad es que si usted cuenta con mucha experiencia laboral, es importante que al momento de realizar su hoja de vida haga un filtro de estas teniendo en cuenta el cargo que desea conseguir, así le dará entender a su posible empleador que cuenta con experiencias y conocimientos previos que lo acreditan más para desempeñar el cargo al que aspira. Si está deseando un puesto administrativo no es transcendental que incluya en su hoja de vida aquella experiencia como vendedor de ropa durante unas vacaciones mientras fue estudiante. Aunque es una experiencia valiosa, en este caso, no es necesaria puesto que no va de la mano con el puesto que está buscando y usted cuenta con otras experiencias más afines con este, claro está suponiendo que posea mucha experiencia laboral. Lo importante de lo anterior es evitar colocar información irrelevante que aburra a su reclutador, antes que hacerlo interesado por usted.

 

Ahora bien, en caso de no poseer mucha experiencia laboral, se aconseja que al momento de redactar los trabajos que ha tenido, enfatice en aquel o aquellas cuyas funciones son análogas al cargo por el cual está aspirando.

 

Con relación a su educación, escribir el instituto donde hizo su primaria ¡es totalmente innecesario! (a menos que este le dé un valor agregado a su hoja de vida, pero es algo poco probable). Puede colocar la institución donde terminó sus estudios secundarios y de allí en adelante todos los planteles de educación superior donde ha recibido títulos académicos de pregrado y postgrado.

 

Por otro lado, por muy difícil de creer escribir en su hoja de vida que usted es “respetuoso, puntual y responsable” no es algo muy favorable, dado que aunque estas competencias blandas son importantísimas a la hora de desempeñar cualquier labor, en la hoja de vida se espera que los candidatos redacten competencias técnicas demostrables. Cualquiera pude escribir que es responsable o cumplido pero no cualquiera pude redactar que cuenta con conocimientos informáticos o conoce de una técnica que pude ayudar a incrementar la productividad en una empresa.  Competencias como estas deben ser las protagonistas en su hoja de vida y no sus espectaculares habilidades para socializar o su puntualidad excepcional.

 

 

Finalmente, es importante hablar de las personas que se colocan en el apartado de “referencias” en la hoja de vida. Aunque mucha gente considera que colocar como referencia a personas con cargos importantes incrementa las posibilidades de adquirir un empleo, la verdad es que esto es falso, (a menos que sea íntimo amigo del presidente de su país o una personalidad de ese calibre).

 

 

El apartado de referencias está diseñado para que los reclutadores tengan un número de contacto distinto al suyo en caso de que no pueda ser localizado. Aunque antes se usaba para pedir referencias sobre usted como trabajador, esto ha comenzado a cambiar y cada vez más son las empresas que omiten hacer llamadas para pedir información suya a terceros, la razón es simple, nadie da malas referencia o dice toda la verdad. Entonces en lugar de poner a personas que usted considere con puestos “exitosos” o que dirán cosas positivas que usted le ha dicho previamente, mejor procure escribir el contacto de algún amigo o colega que lo pueda localizar con facilidad.


 

Autor: /Maria Fernanda Navarro

Vinculado a la red de prestadores del Servicio Publico de Empleo.
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